domingo, 7 de abril de 2019

Monitoreo hemodinámico






Profesores Titulares: Jaime J. Charfen y   Ricardo Rangel Chávez
Generación: “V”
Alumno: Antonio César Rosas Murga
07/04/2019




Monitoreo hemodinámico

Actualmente uno de los problemas más comunes de los pacientes críticos es la presencia de insuficiencia cardiovascular manifestada como choque circulatorio. El gasto cardiaco está determinado por factores que alteran la precarga, la contractilidad miocárdica y la postcarga. De este modo el gasto cardiaco en conjunción con el tono arterial de terminan la presión arterial que define el flujo sanguíneo a los órganos

Dos de los objetivos principales del monitoreo son definir los parámetros hemodinámicos del choque circulatorio y guiar las decisiones terapéuticas de estos pacientes.

Anteriormente la termodilución por cateterización de arteria pulmonar con un catéter de Swan-Ganz se consideraba el estándar de oro para la monitorización del gasto cardiaco; sin embargo, el uso de esta técnica ha caído en desuso gracias a las técnicas no invasivas y al evidente incremento en la mortalidad en pacientes críticos sometidos a este monitoreo invasivo.

La monitorización hemodinámica nos permite obtener información acerca de la fisiopatología cardiocirculatoria que nos ayudará a realizar el diagnóstico y a guiar la terapéutica en las situaciones de inestabilidad hemodinámica. El catéter de arteria pulmonar (CAP) ha sido la técnica más utilizada desde su introducción hace más de 40 anos. Aunque su papel en el conocimiento más profundo de la función cardiovascular es indiscutible, su uso ha descendido debido a la controversia de sus indicaciones y sus limitaciones. Por este motivo, se ha intensificado la búsqueda de nuevos métodos de monitorización. Actualmente, el desarrollo tecnológico nos proporciona numerosos sistemas que exploran los aspectos más importantes de la hemodinámica (precarga, función ventricular, objetivos de la reanimación hemodinámica, etc.). Estos sistemas, al igual que el CAP, poseen ventajas y limitaciones que es necesario conocer antes de su aplicación en la práctica clínica.

En la actualidad se dispone de monitoreo continuo del gasto cardiaco (GC) no invasivo (mediante electrodos cutáneos, manguitos digitales o sensores de fotoespectrometría) o mínimamente invasivo (mediante la canalización de una arteria periférica).

Los factores determinantes para elegir el tipo de monitorización hemodinámica dependen de la patología, tiempo de evolución de la hipoperfusión, entrenamiento por parte del personal médico y la disponibilidad del equipo en nuestro medio.


Presión arterial
La presión arterial media (PAM)  se utiliza como medio de estimación de la presión de perfusión de los tejidos. Puesto que, a nivel fisiológico, la vasculatura pierde su capacidad de autorregulación a partir de valores de PAM inferiores a 60- 65 mmHg, la mayoría de los trabajos han propuesto un valor objetivo de PAM de 65 mmHg.



Saturaciones venosas de oxígeno

Saturaciones venosas de oxígeno La saturación venosa mixta de oxígeno (SvO2), obtenida en la arteria pulmonar, probablemente representa el mejor indicador de la adecuación del DO2. En diversas situaciones de patología crítica, la saturación venosa central de oxígeno (SvcO2), obtenida en la aurícula derecha, ha demostrado una buena correlación con la SvO2 (aunque sobreestima en torno al 5%), así como un consistente paralelismo en sus cambios . La reducción del GC y/o el aumento de las necesidades metabólicas se traducirán en un incremento compensador en la extracción de oxígeno, con el consiguiente descenso de las saturaciones venosas. Este descenso será precoz, pudiendo preceder incluso a la elevación del lactato sérico. La incorporación de las saturaciones venosas como objetivo metabólico final del proceso de reanimación ha demostrado su impacto beneficioso en el pronóstico de diferentes poblaciones de pacientes críticos. Sin embargo, en determinadas situaciones de shock distributivo, la presencia de SvcO2 elevadas también se ha asociado a mayor mortalidad.

Presión Venosa Central

La presión venosa central (PVC) normalmente se monitoriza mediante un catéter en la vena cava superior, ya sea por inserción mediante la vena subclavia o la yugular interna. La inserción de un catéter central es una técnica no exenta de posibles complicaciones, por lo que en la decisión de su colocación se debe valorar cuidadosamente el balance entre el riesgo y el beneficio.


Para interpretar el trazado de la PVC hay que conocer las diferentes ondas que lo componen y su significado: la onda «a» (contracción auricular); la onda «c» (cierre de la válvula tricúspide); el seno «x» (vaciado auricular); la onda «v» (llenado auricular desde la vena cava y al aumento de la presión durante la sístole ventricular), y el seno «y» (vaciado auricular en el ventrículo al abrirse la válvula tricúspide). Alteraciones de las ondas del trazado de la PVC pueden ser útiles para la identificación de patologías en el enfermo crítico. Por ejemplo, una onda «a» elevada («cañón») indica que la contracción auricular se produce en contra de una válvula auriculoventricular (AV) cerrada, como sucede en el bloqueo AV de tercer grado. Una onda «v» gigante indica una regurgitación de una válvula AV incompetente durante la sístole ventricular (en caso de insuficiencia tricuspídea infravalorará el GC determinado por termodilución en un catéter de la arteria pulmonar).

Un trazado en forma de meseta que disminuye bruscamente durante el vaciado auricular indica la restricción al llenado ventricular, como sucede en el caso de taponamiento pericárdico.

la PVC se aproxima a la presión de la aurícula derecha, por lo que reflejaría de forma indirecta la precarga del ventrículo derecho (precarga estática). Sin embargo, la precarga no es una medida de presión, sino de volumen, por lo que la PVC no indica una precarga fiable en situaciones con alteraciones en la compliancia de las cavidades cardíacas.

Catéter de la arteria pulmonar

El CAP es un catéter que se introduce por una vía venosa central y se aloja en la arteria pulmonar.

El catéter está provisto de una luz distal, que permite medir la presión en la arteria pulmonar (PAP), otra luz proximal que se aloja en la aurícula derecha (para la medición de la PVC), un termistor en su extremo distal (para medir el GC) y un balón distal de una capacidad aproximada de 1,5 ml, cuya oclusión detiene el flujo sanguíneo y permite estimar la presión del capilar pulmonar (PoAP). A diferencia del CVC, el CAP permite realizar mediciones relacionadas con el lado izquierdo del corazón (PoAP, GC, SvO2).

Referencias:

Octavio González-Chon,* Eduardo A Arias-Sánchez,** Sandra MC García-López,* Jaime Arriaga-Gracia. (Abril-Junio 2008). Monitoreo hemodinámico basado en la variación de la presión del pulso: Sustento fisiológico y perspectiva. Revista de Investigación Médica Sur, 5, 112-118.

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